miércoles, 1 de diciembre de 2010

Trucos y ejercicios

El movimiento de la cola.
Al contrario de los perros, el movimiento de la cola en un caballo es signo de irritación, de hecho pueden emplearlo como método de defensa como latigazo.
La recomendación es anudar la cola cuando tengamos que estar en la parte posterior del caballo.
movimiento de la cola
Saber si una yegua esta preñada.
Si unos días después del apareamiento, le acercamos un macho a la hembra, ésta reaccionará de forma agresiva. Sin embargo, si no está fecundada, dejará que el macho se le acerque.
Este es un truco sencillo y bastante eficaz. De todas formas, solo estaremos seguros por completo al realizar una ecografía.

Saber si el caballo tiene fiebre.
Si encontramos el comportamiento de nuestro caballo algo extraño y nos tenemos un termómetro a mano, una forma de averiguarlo es tocándole las orejas. Si están calientes, es síntoma de fiebre, aunque también puede deberse a otras causas.
Significado del movimiento de las orejas.
Es uno de los principales medios que tiene el caballo para comunicarse.
Normalmente, significa que está buscando el origen de un ruido. Aunque también podemos distinguir diferentes formas de moverlas.
Si están rectas o hacia delante significa que ha localizado un objeto que le inquieta.
Si están verticales, nos muestran temor. Las orejas inclinadas levemente hacia atrás pueden ser síntoma de irritación, y si están completamente hacia atrás, el caballo está enfadado.
Si las orejas de nuestro caballo están en sentidos diferentes, nos indica que no ha entendido lo que queríamos decirle.
Cuando el caballo duerme, suele tener las orejas caídas, pero si al escuchar un ruido no las levanta rápidamente, deberemos vigilar su salud ya que puede ser síntoma de alguna enfermedad.

caballo blanco

Visión del caballo.
El tamaño de sus ojos, más grandes que los de la ballena o los del elefante, le dan un amplio campo de visión, de casi 360 grados.
Pero carece de visión justo delante y detrás de él.
Esto es importante a tener en cuenta a la hora de cercarnos a él o en la montura.
En la noche, la visión del caballo es mejor que la del hombre.
Reconocer su nombre.
Para que el caballo reconozca que le están llamando debemos nombrarle. Este nombre debe ser corto, de dos sílabas a poder ser.
Para conseguir que reconozca su nombre podemos nombrarle sin que nos vea, hasta que el caballo reaccione por curiosidad, entonces nos acercamos y le damos una golosina como premio.

Evitar mordeduras.
Tiene especial importancia en el cuidado dental del caballo. Por tanto deberemos evitar cepillos ásperos o duros.
Mantener tumbado al caballo.
Es una situación complicada, especialmente si el caballo ha sufrido un accidente.
Una vez hemos conseguido tumbarle, la forma de mantenerlo en el suelo es utilizando una de nuestras rodillas sobre su testera y la otra sobre el cuello.
No debemos taparle la visión porque sólo conseguiríamos ponerle más nervioso.

Curar las ampollas
Lo primero es poner hielo sobre la hinchazón y sujetarlo sobre la zona con una cinta.
También podemos ponerle un pedazo de tierra mojada sobre la ampolla.
Este tipo de heridas deben ser vigiladas durante los siguientes días, procurando que esté siempre limpia y al aire y evitando nuevas rozaduras.

martes, 23 de noviembre de 2010

Videos de caballos

Caballo bailando sevillanas.
-Free Horse- doma natural -libertad- 

lunes, 22 de noviembre de 2010

La doma natural






La Doma Natural es un conocimiento de la naturaleza del caballo que nos permite comunicarnos con él y tratarle sin malentendidos. Desde el principio de nuestra relación buscamos una armonía con el caballo, que coopera con nosotros confiado, con ganas y con movimientos libres de tensión.
También es la meta final para otras formas de doma, pero éstas emplean técnicas que a menudo son, inconscientemente, contraproducentes desde el punto de vista del caballo, de forma que necesitan mucha experiencia, paciencia y tacto para conseguir buenos resultados.
En la doma natural empleamos una ruta directa a la voluntad del caballo para que éste coopere con nosotros. Es tan rápida que montamos un potro normal en sólo una hora, con toda su confianza, y en pocos días salimos con él al campo con una cabezada de cuadra. Los resultados con potros o caballos resabiados son tan espectaculares que a menudo se nos acusa de engañar a la gente o bien de usar drogas, nada más lejos de la realidad.
Es simplemente que presentamos nuestra enseñanza de una forma que el caballo comprende con su propia lógica, sin pretender forzarle a entender la nuestra.





Lenguaje corporal




La forma de comunicación

Los caballos son altamente comunicativos expresándose mediante el lenguaje corporal. Algunas de sus formas de comunicación son gestos intencionados, como el aseo mutuo que expresa amistad. También utilizan estos gestos para tratar de comunicarse con nosotros y cuando los imitamos los interpretan como su propio lenguaje: "hay peligro", "me siento seguro", "mira qué interesante", "hay algo que me molesta", "estoy confuso", "quiero escapar" y un montón de otros sentimientos se expresan con claridad a través del cuerpo.
El caballo es muy sensible a estas actitudes en los demás, sean caballos o personas, y nos toca a nosotros adquirir esta sensibilidad para poder entenderle y comunicarnos con él. Si nos ponemos nerviosos o agresivos, el caballo percibe peligro y quiere evitarnos. Cuando estamos confiados y seguros, el caballo quiere juntarse con nosotros.
La potra tumbada está muy relajada y segura (sus orejas inclinadas hacia el suelo nos indican que nada le preocupa), por eso se acercan otros dos caballos, para compartir su seguridad. Vemos cómo las bocas están relajadas (ver foto detalle)

En la foto podemos apreciar a un caballo que hace lo que le pide su jinete pero sus gestos (sacudida de la cola como hacen por las moscas y tensión en boca y cuello) y su actitud nos muestran su irritación y su desagrado (ver también foto detalle y comparar con la anterior).

Este caballo tiene sus orejas inclinadas hacia atrás, lo que nos indica hacia dónde tiene dirigida su atención; su cuello levantado indica tensión y su cuerpo levemente inclinado hacia atrás es señal de que está preparado para retroceder. En este momento cualquier presión nuestra para obligarlo a avanzar será la chispa que le hará salir disparado hacia atrás. La respuesta correcta (foto A abajo), en este momento, será quitar presión (aflojar el ramal, evitar un contacto directo con los ojos y relajar la postura corporal), así conseguiremos rápidamente que se relaje y se sienta más seguro, consiguiendo por fin que avance cuando se lo pidamos. Si por el contrario aumentamos la presión (foto B), la tensión y el rechazo explotan sin dudar. Compárense las actitudes corporales de los hombres entre las fotos A y B. Las actitudes de la foto B (tensión y mirada fijas en el caballo) son interpretadas por el caballo como señal de peligro.



El tragar aire, como otros muchos estereotipos (vicios de cuadra), siempre son claras señales del estrés que sufren nuestros caballos cuando son condenados a vivir en las condiciones artificiales que nosotros diseñamos creyendo que son las mejores. La interpretación correcta de las señales e intenciones del caballo y el control de nuestras expresiones constituyen el famoso "tacto ecuestre", que nos conducirá hacia una relación más armoniosa, placentera con nuestro caballo.a 

La doma vaquera



La doma vaquera es una disciplina ecuestre genuinamente española, cuyo orígen proviene del trabajo realizado por los vaqueros con el ganado bravo. Dicho trabajo se lleva a una pista de doma, en la que deben realizarse varios ejercicios reglamentados específicamente, al modo de una "reprise".
La doma vaquera se diferencia de los demás tipos de doma en los ejercicios que deben hacerse, además del atuendo de jinete y caballo, completamente distinto a lo que se suele ver en otras disciplinas ecuestres. El motivo de estas diferencias no es otro que la espacialidad de su orígen y la transmisión de su enseñanza la cual, a falta de fuentes escrita suficientes, se realiza a través de la tradición oral.
Origen:
El orígen de la Doma Vaquera debemos establecerlo geográficamente en la Peninsula Ibérica y, concretamente, en el medio rural de Andalucía y Extremadura, sin olvidar parte de Castilla, donde debemos hacer especial mención al campo charro, cuna de inmensos jinetes y vaqueros por la importancia de sus ganaderias de bravo.